Llamadas a la libertad
por Barbara Hofmaier
Lucas 13:10-17
Mientras Jesús estaba enseñando en la sinagoga, apareció "una mujer que había estado enferma durante dieciocho años. Un espíritu maligno la había dejado jorobada, no podía enderezarse para nada".
Las consecuencias físicas de su enfermedad eran graves. Las actividades más sencillas le resultaban muy difíciles en esta postura, y le resultaba casi imposible establecer contacto ocular con otro adulto. ¡De cuántas cosas se debió haber estado perdiendo en el mundo que la rodeaba!
También se nos dice que era un espíritu que la había incapacitado. El texto sugiere que estaba poseída por un demonio, pero los ecos de esta historia se vuelven más profundos cuando consideramos cómo nuestros propios espíritus nos pueden mutilar. ¿Qué cosas nos convierten en mujeres jorobadas?
Aquellas de nosotras que tenemos hijos en la adolescencia y en los veintes podemos sentirnos jorobadas por la tremenda responsabilidad de ser buenas madres en estos tiempos. Las fuerzas de nuestra cultura son muy fuertes, y llevan a nuestros hijos por senderos peligrosos. Puede que nos doble el esfuerzo de seguir conectadas a jorobadas por saber que no somos las madres que queremos ser. Adoptamos la resolución de comunicarnos mejor con nuestros hijos, pero es tan fácil fallar.
Cuando Jesús puso sus manos en la mujer y le dijo que era "libre", inmediatamente se enderezó y empezó a alabar a Dios. Puede que nuestra propia sanación no tenga lugar de forma tan repentina, pero lo que al fin de cuentas nos libera es saber que nosotras —y nuestros hijos— pertenecemos a Dios. Incluso con nuestros fracasos y angustias y nuestros confusos intentos de comunicarnos, somos receptoras del amor y la gracia que Dios nos ha mostrado a través de Jesús. Estamos llamadas a actuar en base a ese conocimiento y a compartir el amor y gracia de Dios con otros que están jorobados por sus propias cargas. Luego, juntos podemos enderezarnos y dar gracias, como quienes se encontraban en la sinagoga ese día de reposo, "por todas las cosas maravillosas" que Dios está realizando.
Oración
Dios misericordioso, ayúdanos a recordar que te
pertenecemos, y que tu amor nos ha liberado. En
el nombre de Jesús oramos. Amén.
Barbara Hofmaier era editora gerente de la revista Lutheran Woman Today.